La historia de producción de los primeros puros Cubanos.

A pesar de que hoy en día el puro cubano es globalmente conocido y apreciado, son pocos aquellos que conocen su historia. Como sabemos, el puro, al contrario que el cigarro, es un producto totalmente natural, ya que se compone de hojas de tabaco. Ya desde el descubrimiento de América Latina, los miembros de la expedición de Cristobal Colón durante la exploración profunda de la nueva tierra habían visto algunos indígenas del área que tenían unas hojas secas en la mano que contenían tabaco. Además, en rituales religiosos vieron unas mujeres oler el aroma de unas hojas quemadas. Α través de los testigos que habían traído los exploradores desde América Latina a Europa, sabemos que estas hojas de tabaco eran muy importantes para los indígenas, ya que se utilizaban en varias ocasiones y tenía diversos usos. Por esta razón se utilizaban todas las partes de la planta: raíces, semillas, hojas y flores. La importancia del tabaco en su tradición se demuestra también por la mitología de las civilizaciones indígenas que, según las mismas, tenía cualidades mágicas y terapéuticas y se utilizaba en muchas ceremonias tribales, privadas y públicas. En ellas, el tabaco se consideraba tan esencial como el baile y el canto. A causa de las cualidades mágicas que le atribuían los indígenas, el tabaco era considerado por los españoles como algo diabólico y medio de brujería.

Sobre esta planta tan apreciada por las civilizaciones indígenas, hemos obtenido información importante a través del diario de Colón, transcrito por Bartolomé de las Casas. Según éste, habían visto por primera vez estas hojas en la isla Guanahaní, la actual ciudad conocida como San Salvador. Bartolomé de las Casas menciona que los primeros españoles que se dieron cuenta de las cualidades de estas hojas secas de tabaco eran Rodrigo de Jerez y Luís de Torres a primeros de Noviembre de 1492. El puro que hoy es muy popular especialmente en la “clase alta”, los primeros años después del descubrimiento de la nueva tierra constituía un producto de consumo exclusivamente para los marineros así como para las personas de clase baja, ya que a causa de sus cualidades mágicas su uso se consideraba inapropiado. La planta de tabaco y por consiguiente el arte de la creación del puro, llegó por primera vez a España a través de Colón y de los hombres que le acompañaban en su viaje y desde allí se hizo conocido en el resto de Europa.

A pesar de las críticas que había recibido este producto, las primeras industrias de puro aparecen en España en 1676. El ejemplo de España lo siguieron también otros países de Europa. En el caso de España, los puros se producen en el país hasta el 1830 con las hojas que se enviaban allí desde Cuba. Pero, el hecho de que alrededor de la década de 1830 los españoles se dieran cuenta de que los puros que de la Habana podían resistir mejor este gran viaje, permitió el crecimiento radical de la industria del puro en Cuba. Entre 1830 y 1850 se crearon allí numerosas marcas de puros, muchas de las cuales se conservan en la actualidad. Hoy, uno de las zonas de cultivo de tabaco más conocidas se encuentra en la provincia de Pinar del Río”, mientras que el actual modo de cultivo y producción de los puros es el resultado de muchos cambios que se han aplicado desde la época de la conquista hasta hoy. Gracias al conocimiento de esta planta por los pueblos indígenas de América Latina y al desarrollo de los métodos para su aprovechamiento, hoy los cubanos han logrado convertir el puro en un símbolo de la cultura Cubana mundialmente conocido.


Bibliografiía:

  • Fernando Ortiz, Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar (La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1983).

  • Cristóbal Colón, Diario de navegación. (Publicación de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, La Habana, 1961).



Natasa Panayi

(Hispanic Language and Civilization Studies)

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